El secreto de Friendly, el perrito más valiente.

25 May

Friendly es un Yorskire Terrier nacido hace 16 años, con algunos problemas de salud los últimos años, como cataratas y abundante sarro.

La mala visión debido a las cataratas ha hecho que Toby se vuelva más desconfiado; tiene miedo de salir a la calle, no tiene claro quién le habla o le quiere acariciar, y vive en tensión ya que su olfato, siempre excelente, no le permite ver bien las aceras, las personas, los otros perros. Incluso le cuesta subirse al sofá ya que no calcula bien las distancias.La casa se la sabe de memoria, y los horarios de todos también.

Ultimamente, además, es tan mayor que se le olvidan las cosas: incluso en qué habitación está la comida, o dónde está la puerta para salir a la calle. También bebe más que antes y entonces se hace pipí en casa durante la noche.

A Friendly le duele la boca y sus dueños dicen que huele mal. Le cuesta masticar la comida, suerte que a menudo le dan premios blanditos, tan sabrosos y fáciles de romper.

Esta mañana ha salido a pasear con su dueño y le ha notado un poco extraño: anda más rápido y no le habla. Tampoco se para a hablar con nadie, y se le olvida parar en el kiosco.

De repente, a pesar de sus cataratas y gracias a su olfato, Friendly se da cuenta de que está  llegando a un lugar conocido: la Clínica Veterinaria. El año pasado, recuerda que su dueño estuvo hablando con el veterinario y mientras le levantaba los labios y señalaba sus dientes. Pensó que algo debía pasar con sus dientes y tal vez el veterinario haría algo para solucionarlo…

Friendly y su dueño entran a la sala de espera; él nota que su dueño está angustiado porque desprende un olor extraño. Y la voz le tiembla al hablar con el veterinario.

Al cabo de unos minutos, un perro grande, muy grande, sale de la consulta y le huele. Friendly no le ve bien pero se alegra y mueve la cola ante su actitud amigable.

Ahora es su turno: ¿qué tocara hoy? La voz del veterinario también suena diferente de lo normal. Friendly se asusta un poco: si los humanos están nerviosos, algo importante y malo debe ocurrir.

Le colocan en la mesa y le sujetan una pata delantera con fuerza. Ya entiendo: “Es para sacarme sangre, como aquella vez que tuve vómitos. Pero ahora veo mal y me duele la boca. Tal vez necesiten hacer un análisis para solucionarlo.

Friendly ve cómo el veterinario le coloca un catéter en la vena y mira a su dueño. Su dueño está llorando, pero Friendly no lo ve aunque lo nota.

El veterinario le acaricia y le habla: “Eres el más valiente, Friendly. Y el más guapo y el más bueno. Siempre lo has sido No tengas miedo, enseguida estarás bien otra vez.”

Poco a poco, Friendly ve todavía más borroso y siente como si se fuera a desmayar. Ya no está asustado, aquella voz y aquellas caricias le han confortado. Friendly piensa: “Me  dicen cosas tan bonitas que este mareo seguro que es normal, es parte del tratamiento”.

A veces, como veterinario, tengo que hacer esto.

Y entonces procuro que el animal se marche con el máximo cariño, con el mínimo miedo.

En realidad es fácil porque ellos confían. No entra en sus planes que los humanos les podamos traicionar.

David Prandi Chevalier

P.D: esta historia es real, pero obviamente  los datos del perrito son imaginarios.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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