La boca de Coco: la excepción que confirma que la higiene dental funciona.

21 Jun

Hola!

El otro día visité a Coco, un Yorkshire Terrier de 10 años de edad que vino para su revisión anual y vacunaciones.

Coco viene para su revisión anual y vacunaciones.

Coco viene para su revisión anual y vacunaciones.

Como siempre, realizé un examen físico completo para comprobar su estado de salud. No observé ningún cambio relevante; sin embargo, me llamó mucho la atención una cosa: Coco tiene una boca de perro joven, sin prácticamente sarro excepto en ciertos molares.

La boca de Coco, con aspecto de perro joven.

La boca de Coco, con aspecto de perro joven.

Los incisivos y caninos de  Coco, con inmejorable aspecto.

Los incisivos y caninos de Coco, con inmejorable aspecto.

 

Le pregunté a su dueña si Coco había sido objeto recientemente de una limpieza de boca, pues me sorprendió mucho que un Yorkshire Terrier de su edad presentase  una dentadura en tan buen estado.

Ella me confirmó que no, que no se le había hecho ninguna limpieza de boca en su vida, pero que cuando le habíamos explicado la conveniencia de educarlo para dejarse limpiar los dientes lo había aplicado y lo sigue haciendo a diario.

Entonces pensé en sacar algunas fotos de la boca de Coco para mostrároslas y que podáis comprobar que realmente es verdad, que el cepillado dental regular previene la aparición de sarro y puede evitar las complicaciones de tener una boca con sarro: retracción de encías (como en las personas con la edad y la enfermedad periodontal), mal aliento, pérdida progresiva de piezas dentarias, afectación “de rebote” del corazón y el riñón por la infección crónica que supone.

Para que nuestro perro se deje cepillar los dientes, es necesario habituarle progresivamente:

– Tenemos que buscar un momento en que estemos tranquilos (viendo la televisión por ejemplo) y entonces empezaremos por tocarle la cara externa de los dientes con el dedo (empezamos con algunas piezas y en días posteriores vamos tocando más dientes). Si colabora lo premiamos con palabras, caricias o un premio de comida.

– Más adelante, haremos lo mismo con el dedo untado en dentífrico especial para perros (tiene más potencia limpiadora que los de personas y sabor atractivo, por ejemplo a pollo).

– Finalmente, pasados días y si es necesario semanas, pasaremos a poner dentífrico en el cepillo y cada día iremos limpiando más dientes, hasta que nos deje cepillar la cara externa de todos los dientes.

Es muy importante buscar un momento de relax y no sujetarle con fuerza; es preferible avanzar lentamente hasta poder cepillar todos los dientes que enfadarse y dejarlo para siempre.

Espero que el ejemplo de Coco y su dueña os anime a intentarlo.

David Prandi Chevalier

 

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