El PIF, una enfermedad letal para los gatos

21 Ene

¡Hola a todos!

Este gatito es Bonic, tiene 11 meses y el otro día sus dueños lo trajeron a la clínica porque había comenzado a caerse de la patas de atrás.

2016-01-15 17.15.30

Bonic

Al explorarlo se  pudo observar que realmente presentaba una ataxia (incoordinación) de las extremidades posteriores. Además también presentaba anisocoria, una pupila más dilatada que la otra.

Durante la exploración se observó que sus mucosas estaban algo pálidas, así que se decidió realizarle una analítica sanguínea para descubrir de donde provenían sus síntomas, ya que en principio se podía descartar un intoxicación o un traumatismo.

¿Qué se pudo observar en su analítica?

La analítica mostró una anemia importante, ya que su hematocrito (la concentración de células en sangre) era del 16.8% bastante por debajo del 28% mínimo necesario en un gato.

Además de la anemia, Bonic presentaba una gran alteración en su proteinograma, mostrando una elevación muy considerable de sus gammaglobulinas. A continuación os adjunto el proteinograma alterado de Bonic y un proteinograma normal de otra paciente que hemos tenido estos días, para que se pueda apreciar la diferencia.

proteinograma

Elevación de las gammaglobulinas de Bonic

Proteinograma normal de una gata

Proteinograma normal de una gata

Ante estas alteraciones en la analítica, y teniendo en cuenta los signos neurológicos que Bonic presentaba en ese momento, la principal sospecha es que padecía una peritonitis infecciosa felina (PIF). De todas formas, al encontrarnos con esa anemia también se quiso descartar la presencia de un parásito hemático, siendo el resultado negativo.

¿Qué es el PIF y como se puede diagnosticar?

El PIF es una enfermedad grave que suele presentarse en animales jóvenes, habitualmente recogidos de la calle. Es provocado por un coronavirus felino que ha mutado de una forma benigna muy poco patógena a una muy grave y letal.

Existen dos tipos de peritonitis infecciosa felina:

  • PIF húmedo: éste tipo provoca efusiones en abdomen o tórax, pudiendo provocar distensión abdominal y disnea.
  • PIF seco: en este tipo se suelen encontrar signos nerviosos, como ataxia, cambios de personalidad, nistagmo, convulsiones… también se pueden encontrar signos oculares como uveitis y se pueden palpar masas abdominales secundarias a organomegalias, nódulos o ganglios incrementados de tamaño.

Para poder confirmar la presencia de esta enfermedad no existe una analítica sanguínea específica como para un virus como el de la leucemia o el de la inmunodeficiencia. Se puede determinar si el animal ha estado en contacto con un coronavirus, pero de salir positivo no hay manera de saber si se trata de un coronavirus poco patógeno o de la mutación causante del PIF.

Una analítica que si que puede dar mucha información es la determinación de la alfa1-glicoproteina ácida, se trata de una proteína reactiva que debe encontrarse por debajo de 1.5 g/L, si se encuentra entre 1.5 y 2 .5 g/L es muy compatible con la presencia de PIF y por encima de 2.5 g/L se puede asegurar con bastante fiabilidad que el animal padece la enfermedad.

En el caso de Bonic el valor de la alfa1-glicoproteina era de 2.6 g/L, así que desafortunadamente se pudo confirmar que padecía la enfermedad.

¿Qué tratamiento se puede administrar a un animal con PIF?

No existe cura para esta enfermedad, pero se puede intentar controlar los síntomas y darle un tiempo más al animal siempre y cuando tenga una buena calidad de vida.

Como Bonic en ningún momento dejó de comer ni presentó fiebre en los 2 días que estuvo ingresado en nuestra clínica, se decidió enviarlo a casa con una dosis alta de cortisona y un antibiótico de cobertura. Se intentó encontrar una medicación llamada pentoxifilina que ayuda a tratar las vasculitis causadas por la enfermedad, pero resultó imposible encontrarla.

Dos días después, cuando los propietarios de Bonic lo trajeron a revisión nos comentaron que había dejado de comer y que apenas se aguantaba incorporado, así que ante el mal pronóstico de la enfermedad se decidió realizarle una eutanasia humanitaria.

Al menos sus propietarios pueden estar tranquilos ya que han hecho todo lo que ha estado en sus manos para intentar encontrar un tratamiento para su enfermedad, y Bonic ha podido pasar sus últimos momentos en casa con su familia.

Elisabet Villanego

 

2 comentarios to “El PIF, una enfermedad letal para los gatos”

  1. Silvia 21 de enero de 2016 a 8:27 PM #

    Envio un abrazo a los propietarios de Bonic! Precioso gatito, lástima 💕

  2. David Prandi Chevalier 23 de enero de 2016 a 9:44 AM #

    Muy bien explicado!
    Buena idea comparar los proteinogramas normal y alterado.

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