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Chato, un bulldog francés con convulsiones.

23 Abr

Hola! Este es Chato, un bulldog francés de 6 años que ha sufrido dos episodios aislados de convulsiones.

Una convulsión es la manifestación clínica de una alteración en la actividad neuronal de la corteza cerebral.

Aunque todos creamos que una convulsión es algo muy escandaloso y llamativo esto no siempre es así.  Las convulsiones pueden ser cambios sutiles en el animal como por ejemplo cazar moscas imaginarias,  temblores muculares, debilidad de una extremidad…

La forma típica, que el propietario identifica fácilmente, es aquella en la que podemos observar una serie de signos: el animal sufre una alteración en su nivel de consciencia, se pone rígido, cae al suelo de lado, tiene movimientos de pedaleo con las extremidades, y de masticación con la mandíbula, puede existir salivación, dilatación de las pupilas, y defecación y micción incontroladas (puede ocurrir que aparezcan todos estos signos o sólo algunos).

Es frecuente que tanto antes como después de estos signos se observen alteraciones de comportamiento. En la fase previa el animal puede  estar intranquilo ; tras la convulsión el animal puede tener también una fase de hiperactividad o de hipoactividad. Es frecuente observar que estos animales quieran beber agua o comer de modo exagerado (lo cual debe evitarse, pues pueden tener alterado el reflejo de la deglución y sufrir problemas respiratorios).

En el siguiente vídeo podéis ver uno de los ataques convulsivos de Chato. El hecho de grabarlo con un móvil es de gran ayuda para los veterinarios ya que no permite ver exactamente lo que ocurre.

Las causas de las convulsiones se clasifican en dos grandes grupos:

1) Intracraneales: se producen por una lesión o problema dentro del cráneo.

a) por una lesión estructural en el cerebro ( por infecciones, tumores, traumatismos, accidentes vasculares…) .

b) Primarias o idiopátias:  la causa no es conocida pero se cree que en el perro hay una base genética que produce la epilepsia idiopática.

2) Extracraneales:

Las convulsiones no se producen por una lesión cerebral sino por una toxicidad o daño sistémico. Como ejemplos está la hipoglucemia, la hipocalcemia, toxididad por etilenglicol, urea muy elevado por fallo renal, problemas hepáticos…

El diagnóstico de la epilepsia pasa por dos fases: un chequeo de sangre completo para descrtar problemas extracraneales y una resonáncia magnética o TAC del cerebro para ver si hay algún tipo de problema intracraneal.

En el caso de Chato después de realizar un chequeo exhaustivo hemos llegado al diagnóstico de epilepsia idiopática.

La epilepsia idiopática suele afectar a perros entre 1-5 años o más, generalmente machos de razas grandes todo y que puede afectar a otras razas y cruces.

Es un síndrome caracterizado por convulsiones crónicas sin causa subyacente identificable.

Se caracteriza por episodios aislados de convulsiones de unos 5 minutos de duración o de clusters, que son convulsiones cortas y seriadas en un período corto de tiempo.

¿Cómo se diagnostica la epilepsia idiopática?

A la práctica, en animales jóvenes, con convulsiones aisladas y sin ningún otro signo clínico, lo que se suele hacer es realizar un chequeo completo y si todo sale bien se le diagnostica clínicamente de epilepsia idiopática. L resonancia magnética y el TAC serian necesarios para descartar masas o otras anomalías cerebrales que explicarían los síntomas de las convulsiones pero muchas veces suelen ser una limitación económica.

¿Cómo se trata la epilepsia idiopática?

En caso de crisis o ataque convulsivo utilizamos unas cánulas rectales de diazepam.  La posología y dosis va en función del peso del animal y se realizará bajo pauta veterinaria. Los veterinarios pautamos la medicación para que el propietario del animal pueda “parar” el ataque en casa y en caso de no resolverse recomendamos que se lleve al animal de urgencias al veterinario.

Cánula rectal de diazepam para tratar las convulsiones en casa. Imagen de http://www.actavis.nl.

La medicación diaria de la epilepsia idiopática está indicada en pacientes que: tienen más de un ataque por mes, tienen clusters o múltiples ataques en un mismo día o tiene un aumento en la frecuencia e intensidad de las convulsiones.

La medicación crónica se realiza con fenobarbital o bromuro potasico siempre bajo estricto control veterinario.

Fenobarbital oral. Imagen de http://www.kernpharma.com .

Bromuro potásico. Imagen de http://www.bo.all.biz.

Al tratarse de medicación crónicas pueden tenenr efectos secundarios indeseables y es muy importante  relizar controles periódicos de los niveles de estos fármacos en sangre y de las lateraciones que pueden provocar a nivel hepático.

¿Cuál es el pronóstico de esta enfermedad?

El 70% de los perros con este problema tienen una buena repuesta a las medicaciones y pueden tener una buena calidad de vida.

En el caso de Chato no hemos instaurado ningún tratamiento crónico y ahora vamos a anotar la frecuencia e intensidad de los ataques. Los dos ataques que ha tenido han estado separados por varios meses.

Su dueña tienen una pauta de cómo administrar el diazepam vía intrarectal en caso de crisis.

Iris Pérez.

La evolución de la IBD de Rosita

18 May

Hola a todos! Hoy os quiero poner al día del diagnóstico y la evolución de Rosita.

Rosita era una gata a la que le realizamos una laparotomía exploratoria porque perdía peso y comía mucho y se le palpo una masa abdominal.

Como ya os dije el día que le hicimos la laparotomía exploratoria a Rosita vimos que la masa era un ganglio linfático mestentérico.

Tomamos muestras de hígado, intestino delgado, intestino grueso, ganglio linfático y páncreas y el resultado histopatológico nos dijo que tenía una enteritis linfoplasmocítica.

La enteritis linfoplasmocítica es una enfermedad inflamatoria intestinal que, por extrapolación con lo que ocurre en medicina humana, se cree que está producida por una respuesta inmunitaria exagerada a antígenos luminales, es decir, el sistema defensivo del cuerpo ataca exageradamente a componentes presentes en la dieta causando una inflamación en el intestino.

Estructura de los intestinos felinos. La IBD es una inflamación de la mucosa intestinal.
Imagen de: http://www.livingart.org.uk.

¿Cuales son los síntomas de esta enfermedad?

Los síntomas pueden ser muy variados pero los principales son vómitos y perdida de peso con buen apetito. La presencia de diarrea, conducta de pica, dolor abdominal también pueden aparecer.

Gato vomitando, signo típico de IBD.
Imagen de: http://www.forocoches.com.

¿Cómo se diagnostica?

Si por la sintomatologia clínica sospechamos de una IBD lo primero que hemos de hacer es un chequeo general completo con evaluación de los folatos y la cobalamina (pueden salir o no alterados) y hacer una ecografía abdominal para poder descartar otras enfermedades que cursen con síntomas parecidos. Si después de realizar todas estas pruebas sospechamos de esta enfermedad necesitamos tomar biopsias intestinales para confirmar el diagnóstico.

Imagen ecográfica de una asa intestinal engrosada, muy sugestivo de IBD.
Imagen de http://veterinarycalendar.dvm360.com/avhc/content/printContentPopup.jsp?id=563761.

Las biopsias se pueden tomar de 2 maneras:

– Mediante laparotomía exploratoria: nos permite coger muestras completas de intestino, estómago, páncreas, linfonodos, hígado…Requiere anestesia total del animal y una cicatriz posterior.

-Mediante endoscopia: se utiliza un fiborendoscopio que es un tubo flexible con una cámara que, una vez introducido vía oral o rectal (dependiendo de que tramo de intestino queramos ver) permite cojer muestras mediante unas pinzas. Requeire anestesia del animal pero es menos invasivo que la laparotomía exploratoria. La  desventaja es que solo podemos coger muestra de mucosa intestinal.

Endoscopio flexible.
Imagen de: http://medtempus.com/

¿Tiene tratamiento?

Sí, el tratamiento es crónico y requiere controles periódicos.

Se basa principalmente en:

– cambio de la proteína de la dieta para disminuir así los alergenos imtestinales que causan inflamación.

– terapia inmunosupresora: con corticoides o otros fármacos.

– control del sobrecrecimento de bacterias intestinales que pueden provocar déficits vitamínicos.

En el caso de Rosita hemos empezado un tratamiento con dieta específica y corticoides.

Solo lleva un mes con tratamiento y ha engordado 300 gramos. Está mucho más animada, come bien y el tamaño de los ganglios mesentéricos ha disminuido.

Iris Pérez.

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