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El PIF, una enfermedad letal para los gatos

21 Ene

¡Hola a todos!

Este gatito es Bonic, tiene 11 meses y el otro día sus dueños lo trajeron a la clínica porque había comenzado a caerse de la patas de atrás.

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Bonic

Al explorarlo se  pudo observar que realmente presentaba una ataxia (incoordinación) de las extremidades posteriores. Además también presentaba anisocoria, una pupila más dilatada que la otra.

Durante la exploración se observó que sus mucosas estaban algo pálidas, así que se decidió realizarle una analítica sanguínea para descubrir de donde provenían sus síntomas, ya que en principio se podía descartar un intoxicación o un traumatismo.

¿Qué se pudo observar en su analítica?

La analítica mostró una anemia importante, ya que su hematocrito (la concentración de células en sangre) era del 16.8% bastante por debajo del 28% mínimo necesario en un gato.

Además de la anemia, Bonic presentaba una gran alteración en su proteinograma, mostrando una elevación muy considerable de sus gammaglobulinas. A continuación os adjunto el proteinograma alterado de Bonic y un proteinograma normal de otra paciente que hemos tenido estos días, para que se pueda apreciar la diferencia.

proteinograma

Elevación de las gammaglobulinas de Bonic

Proteinograma normal de una gata

Proteinograma normal de una gata

Ante estas alteraciones en la analítica, y teniendo en cuenta los signos neurológicos que Bonic presentaba en ese momento, la principal sospecha es que padecía una peritonitis infecciosa felina (PIF). De todas formas, al encontrarnos con esa anemia también se quiso descartar la presencia de un parásito hemático, siendo el resultado negativo.

¿Qué es el PIF y como se puede diagnosticar?

El PIF es una enfermedad grave que suele presentarse en animales jóvenes, habitualmente recogidos de la calle. Es provocado por un coronavirus felino que ha mutado de una forma benigna muy poco patógena a una muy grave y letal.

Existen dos tipos de peritonitis infecciosa felina:

  • PIF húmedo: éste tipo provoca efusiones en abdomen o tórax, pudiendo provocar distensión abdominal y disnea.
  • PIF seco: en este tipo se suelen encontrar signos nerviosos, como ataxia, cambios de personalidad, nistagmo, convulsiones… también se pueden encontrar signos oculares como uveitis y se pueden palpar masas abdominales secundarias a organomegalias, nódulos o ganglios incrementados de tamaño.

Para poder confirmar la presencia de esta enfermedad no existe una analítica sanguínea específica como para un virus como el de la leucemia o el de la inmunodeficiencia. Se puede determinar si el animal ha estado en contacto con un coronavirus, pero de salir positivo no hay manera de saber si se trata de un coronavirus poco patógeno o de la mutación causante del PIF.

Una analítica que si que puede dar mucha información es la determinación de la alfa1-glicoproteina ácida, se trata de una proteína reactiva que debe encontrarse por debajo de 1.5 g/L, si se encuentra entre 1.5 y 2 .5 g/L es muy compatible con la presencia de PIF y por encima de 2.5 g/L se puede asegurar con bastante fiabilidad que el animal padece la enfermedad.

En el caso de Bonic el valor de la alfa1-glicoproteina era de 2.6 g/L, así que desafortunadamente se pudo confirmar que padecía la enfermedad.

¿Qué tratamiento se puede administrar a un animal con PIF?

No existe cura para esta enfermedad, pero se puede intentar controlar los síntomas y darle un tiempo más al animal siempre y cuando tenga una buena calidad de vida.

Como Bonic en ningún momento dejó de comer ni presentó fiebre en los 2 días que estuvo ingresado en nuestra clínica, se decidió enviarlo a casa con una dosis alta de cortisona y un antibiótico de cobertura. Se intentó encontrar una medicación llamada pentoxifilina que ayuda a tratar las vasculitis causadas por la enfermedad, pero resultó imposible encontrarla.

Dos días después, cuando los propietarios de Bonic lo trajeron a revisión nos comentaron que había dejado de comer y que apenas se aguantaba incorporado, así que ante el mal pronóstico de la enfermedad se decidió realizarle una eutanasia humanitaria.

Al menos sus propietarios pueden estar tranquilos ya que han hecho todo lo que ha estado en sus manos para intentar encontrar un tratamiento para su enfermedad, y Bonic ha podido pasar sus últimos momentos en casa con su familia.

Elisabet Villanego

 

Seguimos viendo casos de PIF (peritonitis infecciosa felina)

15 Dic

¡Hola a todos!

Últimamente hemos tenido varios casos de cachorros o gatos jóvenes con síntomas compatibles con una peritonitis infecciosa felina(PIF) la mayoría provenientes de protectoras.

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gatita con fiebre y edema intradigestivo

Los signos varian entre animales, pero en general nos han llegado gatos con fiebre, perdida de peso, líquido libre abdominal, disnea secundaria a efusión pleural, signos neurológicos, diarrea…

¿Qué es el PIF y a que animales afecta?

Se trata de una infección muy grave producida por un coronavirus felino.

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coronavirus felino -es.wikipedia.org

 

El coronavirus produce enfermedad en varias especies de animales: en el gato, en el perro, en el hombre, en el cerdo, aves, etc…  Puede afectar a gatos de todas las edades, pero principalmente a los que se encuentran entre los 6 meses y los dos años de edad.

En primer lugar este virus puede causar síntomas leves digestivos, por ejemplo, pero si el virus muta puede provocar una peritonitis infecciosa grave.

La transmisión más común del virus es la feco-oral, a través del contacto de un animal con heces infectadas de otro animal enfermo o portador. También existe la transmisión por fómites (bandejas de arena, platos de comida, ropa y zapatos de los cuidadores…). Los anticuerpos que la madre transmite a sus cachorros en el calostro aportan immunidad hasta las 5 – 6 semanas de edad.

¿Cómo se manifiesta el PIF en gatos?

Existen dos formas de PIF, la húmeda y la seca. Según la respuesta immune del animal una vez infectado se puede manifestar una o la otra.

  • PIF húmeda: se pueden observar efusiones abdominales, no dolorosas pero progresivas, acumulando cada vez más líquido. También puede producir efusiones pleurales o pericardicas, provocando disnea. Además en machos se puede observar efusión escrotal. La gata que aparece en la primera foto de este post padecía una PIF húmeda.
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extracción líquido pleural en un gato con PIF -http://www.hvcruzcubierta.com.

 

  • PIF seca: pueden aparecer signos oculares (como uveitis, hemorragias en retina…), signos neurológicos (como convulsiones, nistagmo, cabeza inclinada -head tilt-…), disfunción de algun órgano secundaria a formaciones granulomatosas (en hígado, riñones, pulmones…), y nódulos abdominales palpables (debido a los granulomas producidos en los diferentes órganos o en los limfonodos). Este es el posible caso de Coke, un gato de 3 meses que estamos visitando estos dias con head tilt y episodios de fiebre recurrente.
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Cahorro con signos neurológicos durante su ingreso

 

¿Cómo se diagnostica un PIF?

En general, cuando nos llega un gato joven con fiebre que no responde a la medicación, con efusiones en abdomen o tórax, con diarrea… aunque no pierdan el apetito, solemos sospechar de PIF.

En el caso de las PIF húmeda es fácil obtener una muestra de este líquido y analizarlo, según la celularidad que tenga,las proteinas, la densidad y sus características microscópicas puede que este líquido sea más o menos compatible con la enfermedad.

Además se puede realizar el “test de rivalta” , como se puede observar en este video que alguna vez ya os hemos mostrado, se realiza una solución con agua destilada y ácido acético, si al dejar caer una gota del líquido extraído del animal se forma una especie de medusa, el líquido es compatible con PIF.

 

No obstante, no siempre nos encontramos delante de un PIF húmedo. En un PIF seco, o para intentar confirmar un PIF húmedo, se puede realizar una analítica sanguinea para determinar el nivel de proteínas plasmáticas (normalmente elevadas en la enfermedad), y determinar los anticuerpos que el animal tiene frente al Coronavirus. Esta última determinación no es del todo especifica del PIF, lo que muestra es si el animal ha estado en contacto con el virus, ya sea un coronavirus leve o el mutado que provoca PIF, por eso lo solemos acompañar con la determinación de los níveles de la alfa-1 glucoproteina ácida . Cuando esta proteina reactiva esta elevada (por encima de 1500 mcg/ml) es muy probable que la enfermedad que padece el animal sea un PIF.

En general, con los animales de protectora no tenemos los medios para enviar estas analíticas al laboratorio, pero con Coke, el gato que he comentado que presenta head tilt y fiebre, estamos pendientes del resultado de la alfa-1 glucoproteina ácida para poder descartar un PIF seco.

¿Cómo se trata el PIF y cuál es su pronóstico?

Se trata de una enfermedad muy grave con pocos o ningún tratamiento conocido. En general se trata con medicación inmunosupresora a base de corticoides para disminuir la progresión de la enfermedad y con antibióticos para evitar infecciones secundarias.

Por desgracia esta enfermedad tiene una mortalidad de más del 95%.

 

Elisabet Villanego

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