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Traumatismo craneoencefálico en una gata de la calle.

30 May

Hace unas semanas me encontré una gata de una colonia callejera en medio de la calle convulsionando.

Por la situación de la gata, el perfecto estado que tenía unas horas antes y los signos clínicos (convulsiones e inconciencia) sospeché de un posible atropello.

Cogí a la gata, a la cual llamamos Frida, y me la llevé de urgencias a la clínica.

La gata no paraba de convulsionar y, todo y no tenen heridas externas, sospeché de un traumatismo craneoencefálico.

Los traumatismos craneales son frecuentes en medicina veterinaria, siendo la mayoría de ellos la consecuencia de atropellos o caídas. Puesto que en estos casos suele haber complicaciones en otros órganos vitales, debe realizarse un examen físico
inicial para controlar fundamentalmente posibles alteraciones cardiovasculares y respiratorias, actuando sobre otras situaciones que pongan en riesgo la vida del animal y que puedan empeorar su situación neurológica (hemorragia, disnea, dolor, etc.).

En los traumatismos craneoencefálicos se producen dos tipos de daño cerebral:
– Daño primario derivado del propio insulto al tejido cerebral y sobre el que no
se puede actuar. Es de tipo agudo y no progresivo.
– Daño secundario sobre el tejido cerebral, se produce tras el daño primario y se
puede prevenir y/o disminuir con un buen manejo terapéutico.

El daño secundario puede deberse a sangrado, edema cerebral y/o vasoconstricción,  lo que conlleva un aumento de la presión intracraneal y por tanto empeoramiento del daño cerebral.  Todo esto lo podemos manejar médicamente mediante fármacos y un control estricto del paciente.

En el caso de Frida empezamos  con tratamiento anticonvulsivante intravenoso con diazepam y fenobarbital pero las convulsiones solo se controlaban pocas horas. También se le aplicó fluidoterapia para evitar la deshidratación, controlar el shock y reemplazar los posible déficits  electrolíticos.

Frida, con fluidos unas horas después de parar de convulsionar.

La prueba más específica para ver lo qué ocurría exactamente en su cerebro habría sido hacer un TAC  o resonanacia magnética, pero al tratarse de un animal sin dueño era una prueba que no estaba a nuestro alcance por el coste.

Después de 2 días con tratamiento anticonvulsivamente, tratamiento para la inflamación y edema cerebral Frida despertó. Aparentemente estaba bien, tenía muchísima hambre pero estaba completamente ciega.

Frida comeindo tras despertarse.

El tipo de ceguera era de origen central, es decir, los ojos estaban estructuralmente bien pero había algún problema en el cerebro que no le permitía ver.  Con todo el historial que tenía posiblemente la parte del cerebro relacionada con la visión estaba afectada por el traumatismo.

Frida, con las pupilas dilatadas y reactivas pero ciega.

Tras 4 días más con tratamiento antiinflamatorio y reposo Frida estuvo de suerte y se recuperó.

Muchas veces por razones económicas no podemos hacer todo lo posible para llegar a un diagnóstico pero nunca nos rendimos y hacemos lo que está a nuesto alcance para tirar los casos adelante, a veces las cosas salen bien, como en el caso de Frida y a veces no, pero cuando sale todo bien la satisfacción es muy grande.

Iris Pérez.

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